Quizá sea muy egoísta, pero no me siento bien al prestar mis libros, es raro, tengo una especie de relación con ellos de la que no puedo desprenderme con facilidad.
Siento muy valioso el hecho de llevarlos conmigo cada que me enamoran de las historias, de sus letras… tanto que no los puedo dejar. Están a mi lado por las noches, me acompañan en la bolsa, en el autobús en veces cuando mis ojos ya no pueden mas, dormimos juntos. Están ahí cuando me enojo porque alguien me interrumpe en el clímax de la historia, cuando suspiro, cuando las lagrimas se dejan ver.
Les acaricio las páginas, los golpeo contra mi mano o mis piernas, juego con sus hojas, los maltrato sin querer, los huelo, los toco, los hago míos, los poseo, me poseen.
Me tocan, el alma.
Y luego pienso que son sólo hojas, que no importa… Temo a que no regresen, que se vayan, que todo quede en el recuerdo de lo bueno que fue.
¿Así deben ser las cosas?

No sé.
Amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel.
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé
con qué pretexto
por fin
me necesites.
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
Sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
Pablo Neruda.
No, porque con tus besos no encuentro dulzura, porque tus reproches me dan amargura porque ni vivimos lo mismo de ayer.